Ladrones del sentimiento
El amor es ciego, eso es algo que todos sabemos y que hemos experimentado más de una vez. Nos encierra en una nube de color de rosa en la que nos sentimos tremendamente a gusto, aletargados, dormidos y aislados del mundo exterior... nos levantamos sonriendo, nos acostamos sonriendo e incluso soñamos con una estúpida sonrisa en nuestra cara...Todo esto es muy bonito, bonito cuando es correspondido, bonito mientras dura, bonito siempre que ese estado de idiotez permanente no nos haga daño. Porque cuando ese amor no es correspondido, cuando ese amor nos lleva a una noria de subidas y bajadas constantes, cuando ese amor nos ciega de manera tan irreal que llegamos a perder la perspectiva de las cosas... cuando nos utilizan, cuando nos usan... ahí ya hablamos de algo muy diferente.
Existen personas que necesitan sentirse idolatrados para ser felices. Necesitan de alguien que les admire, de alguien que les dedique amor eterno con la sola intención de sentirse grandes, deseados, especiales, amados hasta la locura... su egoísmo les impide ofrecer lo mismo que ellos piden y reclaman, son incapaces de dar aquello que exigen a los demás, incluso me atrevería a decir que son incapaces de amar a nadie, solo se aman a si mismos.
Juegan a un juego cruel y despiadado... atrapan a alguien en sus redes y van exprimiendo sus sentimientos hasta que no quede gota alguna de independencia, hasta que la única razón para continuar sea conseguir su amor eterno. Te convencen de que su manera de ver las cosas es la acertada, o intentan parecer tremendamente irresistibles al explicarte que jamás podrán amarte como deseas, que jamás podrán serte fieles porque son así y debes aceptarles tal y como son. Y tú... en tu ceguera irremediable, crees cualquier cosa que salga de sus labios con tal de no perderles para siempre, te conformas, callas y sigues dando y dando hasta quedar vacía por completo.
Si decides huir, si te cansas... si intentas de alguna manera salir ilesa de su tela de araña... te dan distancia y cuando crees haber conseguido escapar, vuelven a atraparte para volver a empezar, te dejas... vuelves a estar atrapada en su laberinto de vanidad. Y es que necesitan de ti, pero no de la persona que les ama, necesitan de tus sentimientos, de las palabras que les regalas a diario, de tu amor incondicional, de esos besos que consiguen engordar su ego, de esa sensación que les hace sentirse únicos y especiales, amados hasta la locura, deseados... inalcanzables.
Sin ti, dejan de ser... y eso no pueden permitírselo.
Te explicarán una y mil veces que ellos son sinceros, que nunca te prometieron nada, que sabes lo que hay... pero en realidad sus mentiras fueron las que te atraparon desde el principio, su manera de jugar, sus trampas... su asquerosa forma de jugar contigo. Tendrán millones de lágrimas para ti, esas que conseguirán hacerte sentir culpable aunque la culpa jamás haya sido tuya, su victimismo no tendrá límite, usarán las armas de la pena para hacerte retroceder y pedir perdón, para que cada día te sientas un poco más atrapada y aún más débil de lo que ya eras...
Harías cualquier cosa por esa persona... te auto convencerás día a día de que conseguirás que te ame, darás todo lo que tienes para conseguirlo, soñarás con eso, lo harás todo con la sola intención de conseguir que se enamore de ti.
No te engañes... nunca ocurrirá

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Un beso, Perlis...
Como siempre, alucinantes, este tipo de post.
Duende — Sábado, 11 febrero 2006 a 23:02