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Costuras en el Alma



Me ha venido a la memoria una frase de un poema de hace tiempo...

"costuras en el alma"


Y es que con el paso de los años se van acumulando los remiendos, ya van siendo muchos y a veces... algunas veces pesan demasiado. No sé si muchas de las cosas que me han ocurrido a lo largo de todo este tiempo han sido culpa mía, probablemente así sea... no supe hacerlo mejor.

Siempre me consideré una persona que sabe escuchar, me gusta escuchar a los demás... todos necesitamos ser escuchados de vez en cuando, contar lo que nos pasa, desahogar sentimientos que se han quedado atrapados dentro y necesitan salir. Pero no se puede usar a la gente para momentos puntuales y luego desaparecer... no puedes ir en su busca solo cuando te haga falta y olvidarte más tarde de que existen, sin más... ahí te quedas con tus oídos preparados para cuando YO necesite de ti, mientras tanto no existes, no me haces falta.

Alguien me dijo una vez que mucha gente acude a ciertos lugares de Internet cuando las cosas no le van bien, cuando tiene carencias en determinados aspectos de su vida... en el momento que eso cambia, que las cosas mejoran, se marcha, desaparece.

Vale... yo me alegro, me alegro por todos esos a los que les cambió la vida y siguieron por un camino diferente al mío, lo que no me gusta es que me utilicen mientras tanto, que me usen de clinex y no me busquen para reír a mi lado, para compartir un momento de silencio, para compartir cualquier cosa además de sus tristezas... no me gusta ser SOLO un hombro en el que llorar, únicamente un hombro del que olvidarse si un día te sonríe la suerte.

Me parece muy egoísta que alguien se comporte así, hay mil maneras de agradecerte el tiempo, la compañía, la amistad que se supone había implícita en todas esas conversaciones, en esos abrazos. Es curioso... algunas veces mi moral estaba tan baja que era incapaz de escuchar a nadie, me costaba mucho mantener mis oídos abiertos, aún así, lo hice y callé mi deseo de ese hombro que puse y que recibí en muy pocas ocasiones... No, no soy perfecta, ni soy Santa Perlita de los desamparados... tengo muchos defectos y he metido la pata millones de veces con los demás, he tenido comportamientos malos también... pero... me duele haber recibido tantas y tantas veces un portazo en las narices solo porque la vida les regaló algo mejor de lo que tenían... dejaron de necesitarme, dejé de existir.

¿Ahora se entiende mi distanciamiento¿ ¿Mi empeño en no intimar demasiado? Esta es una de las causas... es mejor así.


Pd. ¡Eh! Tranquilos... estoy bien :)




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