Lo intenté...
Antes de irme a Zaragoza el día 31 ya había decidido intentar dejar de fumar después de terminar el libro “Es fácil dejar de fumar, si sabes cómo de Allen Carr”. Había leído muy buena crítica, según dicen, mucha gente había dejado de fumar con este método y la verdad es que me encantó el libro, la manera que tiene de ver el problema desde el punto de vista del fumador, entendiendo lo que le ocurre, tratando de que tu mente se haga a la idea de muchas cosas en las que no piensas mientras eres fumador, dando respuesta a miles de preguntas y haciéndote ver que lo que te pasa no es culpa tuya, intentando que tu mente quiera dejar de hacerlo. Pensé que sería más fácil, hice lo que pensaba hacer cuando volviera de mi viaje y después de acabar el libro... lo dejé radical... pero hoy a las cinco de la tarde ya era imposible seguir aguantando las ganas de continuar fumando.
Me da rabia no haberlo conseguido, pero me gusta saberme capaz de haberlo intentado, ha sido mi primera vez desde que empecé a fumar y me siento orgullosa de haber estado casi dos días enteros sin probar el tabaco, eso si, ahora me doy cuenta de lo complicado, difícil y jodido que es decir ¡Se acabó!
Tal vez lo intente de otra manera, fumando menos, poco a poco, no lo sé. De lo que si estoy segura es de que el tabaco crea una dependencia más fuerte de lo que yo había imaginado, ahora me doy cuenta que si algún día lo dejo del todo, me costará muchísimo no asociar mi vida diaria a fumar, porque cualquier cosa que hagas, si eres fumador, lo asocias a eso y cuesta un esfuerzo enorme quitártelo de la mente, porque no solo está el enganche físico por la nicotina, está también el psicológico, que es aún más fuerte si cabe.
Es muy fácil que un no fumador te diga “deja de fumar” es muy sencillo decirte eso o sacarte mil argumentos en contra, no entender el porque sigues enganchado a algo que no es bueno para tu salud, es fácil argumentarte que según ellos, también afecta a la salud de otros. Es sencillo mirarte mal, no entenderlo y tratarte como si fueses un apestado... es lo que está sucediendo ahora, es lo que está de moda como ya dije. Pero pocas personas se ponen del otro lado, pocas intentan entender que no es cuestión de unos parches, de un tratamiento psicológico o de despertarte una mañana y decir ¡Sé acabo! No es tan sencillo apagar el último y no volver a sentir ganas jamás, si lo fuese... ya nadie fumaría.
No creo que la mejor ayuda sea el ataque, el aislamiento, el repetir constantemente que perjudicas a los demás con tu humo, no creo que la solución sea el acoso y derribo. No es nada fácil, es una adicción, y cualquier adicción del tipo que sea, no se deja de la noche a la mañana sin más... yo nunca me planteé dejarlo, lo había pensado en esta ocasión porque quería experimentar que sería mi vida sin el tabaco, ya no por la ley, que sigo estando totalmente en contra de ella, es radical, está mal hecha y es estúpida... ya no por el linchamiento general, solo porque como muchas otras cosas en la vida, tenía ganas de cambiarla... no pudo ser, pero volveré a intentarlo.
Con todo esto quiero decir que... si alguna vez consigo dejar de fumar, seguiré en contra de la ley, seguiré en contra de que se vaya aislando a la gente de esta manera. Desde hace muchísimos años ya estaba prohibido fumar en el metro, en los autobuses, en los centros comérciales, hospitales, consultas, en algunos restaurantes, en supermercados, en centros oficiales, en algunos trabajos... etc. Esos lugares han sido respetados, yo al menos jamás he fumado donde no se me ha permitido hacerlo y siempre me ha parecido lógico que en ciertos sitios no se dejara fumar. He leído y escuchado últimamente cosas que me han dejado asombrada y quejas en las que se insinuaba que hasta ahora, se nos ha permitido fumar en cualquier parte sin más y que ya era hora que se prohibiera. ¡Mentira!
Los fumadores parecemos los culpables de todo, los que nos culpan de contaminar sus espacios no se paran a pensar que si fumamos no es por propia voluntad cuando estamos enganchados, no se paran a pensar que el tabaco es una droga, que crea adicción, que como cualquier adicción, crea una dependencia física y psicológica y que es muy fácil decir “déjalo” cuando tú no fumas. Tampoco piensan que quien es realmente culpable es quien se lucra de esa adicción, quien cobra impuestos por algo nocivo para tu salud y que además te lo prohíbe ¿Qué ironía no? Usar componentes adictivos en un producto para engancharte a el, forrarse a tu costa y después prohibirte usarlo...
Dejo mi aplauso a esos que decidieron dejarlo y lo consiguieron. Yo por mi parte seguiré intentándolo de vez en cuando, como pueda, cuando crea que puedo, pero lo haré por mí, porque yo decida dejarlo... no por leyes prohibitivas que siguen modas e intentan coartar la libertad de los demás.
Sigan promoviendo leyes anti-tabaco, anuncios, caras conocidas que digan que fumar es malo, carteles en restaurantes y bares... y al mismo tiempo... continúen vendiendo tabaco, cobrando impuestos de ello, enganchando con su composición a todo aquel que decide probarlo por primera vez.
¡Hipócritas!
ACTUALIZACIÓN: Ahora a esa prohibición hay que añadir el requisito que agregan algunas empresas en sus ofertas de trabajo:

Noticia Aquí
La noticia es del 6 de Noviembre del 2005, aunque no importa porque ahora se ha incrementado el número de ofertas que incluyen este requisito en sus anuncios... al paso que vamos nos meteran en la cárcel por fumar y quien sabe si el día de mañana prohibirán también el alcohol... ya puestos... esto es una mierda.

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Ahora veo a un fumador en la calle y me da pena, esto ha sido un ultraje.
Besos Jana.
jartos — Lunes, 09 enero 2006 a 23:32