Limpieza de vida
Le hablo a Su de limpieza de vida en un comentario. Le digo que una vez tuve un momento de lucidez sobre los que ella habla en su post y cambié de móvil y de número de teléfono, le digo que tal vez debería de tener pronto otro momento de esos y así desligarme de cosas que ahora y de vez en cuando, me pesan.
Quizá lo haga, tal vez me decida porque de vez en cuando es bueno deshacerse de esas cosas que no te aportan nada, que lo único que hacen es retrasar un vuelo o cerrar una puerta que nunca se sabe si debiste abrir. Y aunque a veces cueste dar ese paso, hay que darlo para poder continuar, cuesta... pero no nos queda más remedio.
Tal vez siga sus pasos y redacte algún correo de despedida. Quizá me vendría bien para expresar lo que siento, todo eso que a veces soy incapaz de decir de viva voz, sin hacer daño, pero con el paso firme y sin mirar atrás. Más de una vez he tomado decisiones como esas, ya dije que soy de las que se aleja irremediablemente, cierra puertas, borra números, olvida caras...
Mis recuerdos malos duran lo que me dura el daño que me produjeron. A veces más, otras veces menos, pero terminan marchándose y dejando un espacio libre que rellenar de nuevas experiencias y creo que mi agenda necesita una limpieza urgente, mi vida también.
Es curioso como vamos aprendiendo cosas... aprendemos a protegernos, a reírnos de nosotros mismos, a no tomar tan enserio determinadas cosas, a olvidar, a tomar decisiones que antes nos eran difíciles e incluso a ser más valientes o más listos.
El arrepentimiento antes formaba una parte de mí muy importante, sentía remordimientos por cosas que eran estúpidas, me sentía mal y luego pasaba mucho tiempo en un ir y venir de conciencia que cansaba mucho, agotaba casi siempre.
Hoy puedo decir que poco a poco voy aprendiendo a no arrepentirme, que lo hecho, hecho está y no hay marcha atrás, que nada se consigue con los lamentos, si algo no fue correcto, será un aprendizaje para la próxima vez, pero fue una decisión propia, algo que yo decidí porque así lo creí justo, ni más, ni menos.
También estoy aprendiendo a no mantener obligaciones, a que las cosas que piensen o digan los demás sobre mí, poco deben de importarme, que si no entienden mi manera de ser, de vivir, de actuar o de llevar mi tiempo... no es algo que tenga que condicionarme, nada debe condicionarme ya.
Hoy ha sido una noche hermosa. Te quiero.

Cualquier comentario ofensivo o con contenido publicitario será borrado de inmediato.













































Te quiero, vida.
Pulp — Domingo, 09 octubre 2005 a 12:26