Y te tuve
Recorrí tu cuerpo despacio y haciendo pausas para mirarte, tan lento y silencioso que se podía escuchar tu respiración agitada, tus ganas y mi deseo de poseerte una vez más.
Sentía tus manos sobre mí, buscando cada poro de mi piel , cada rincón aún no gastado por tus besos, cada espacio no recorrido por tu deseo. El placer que me producía aquella espera era un cúmulo de sensaciones mezcladas con tu aliento, alineadas con cada movimiento de mis manos, de este cuerpo que se moría de ganas por mecerse en ti.
Veía tu sonrisa y tu mirada clavadas en mi espalda. Recorriste sin piedad cada curva, cada centímetro, cada parte que aclamaba tus caricias, tu deseo incontrolable por poseerme, por hacerme tuya una vez más.

Me senté... cruce mis piernas en tu espalda y sentí que tu piel se unía a mi piel sin dejar apenas espacio entre los dos. Noté tu agitación, la mía... y mis labios se morían por los tuyos, pero te alejaste en un intento de hacer aquella espera más ansiosa, más larga, más intensa.
Balanceé mi cuerpo una y otra vez frente a tu pecho y cabalgué sin más esperas, sin más tiempos muertos y sin pausas... me hice tuya una vez más, dejando que tus ojos entraran en mi piel como tantas otras veces, dejando que tus manos me buscaran.
Quería más, necesitaba más y mis ganas se rindieron con las tuyas dejando tras de si un rastro de gemidos inacabados, casi a punto de morir, ahogados por el ritmo incontrolable de mi cintura, de tu pecho.
Y quisiste más... y mi cuello se hizo tuyo, y mis manos, y mis ojos, y mi aliento acelerado... y mi cuerpo ya rendido entre tus piernas, rodeándote completo, balanceándose una y otra vez, una y otra vez.
Y te tuve, me tuviste... fuimos.

Cualquier comentario ofensivo o con contenido publicitario será borrado de inmediato.













































shsssss
jess — Viernes, 07 octubre 2005 a 09:28