El día de ayer
Acabo de tomarme un café estupendo y antes de adentrarme en el delicioso mundo de los blogs leyéndoos a vosotros... quería dejaros el relato de un día como el de ayer en la vida de una servidora.
Me levante a las diez y media de la mañana rumbo al médico, donde me esperaban los resultados de dos pruebas que me había hecho recientemente y la verdad es que iba con bastante miedo.
El metro como siempre estaba lleno de gente y después del fresco de la calle, la bofetada de calor fue un verdadero asquito. Llegué a la puerta de la consulta y pasé unos cinco minutos después... al contrario de las otras veces, me tocaron dos médicos majísimos, simpáticas y muy amables... al menos y aunque los nervios seguían en mi barriga, se hizo algo más llevadera la tensión que yo tenía esperando que de su boca saliera el resultado de marras.
Me sonrieron y una de ellas dijo: Bien Jana, las pruebas han salido estupendas, estás perfectamente... Me faltó poco para dar un salto, abrazarme a ellas y besarlas, pero yo creo que mi cara fue suficiente para que se dieran cuenta que me acaban de hacer muy feliz. Ya solo me queda una prueba en Mayo, pero es algo que ya y después de estas otras, no me preocupa tanto, estoy realmente tranquila.
Mi siguiente paso era pedir cita para esa prueba de Mayo y tenía que ir a la sala donde te las dan... cuando llegué casi me da un desmayo, iban por el número noventa y pico y yo llevaba el doscientos ochenta y seis... es increíble como está todo, es increíble que para darte una cita médica tengas que esperar hora y media allí. Pues nada, hora y media estuve... salí a la calle a fumarme un cigarrito (Sí, sigo fumando de momento) y llamé a mi niño para darle la buena noticia, la verdad es que la espera fue larga, pero me daba igual porque lo demás había salido bien.
Por fin llego a ventanilla y el chico me dice que Mayo está completo y que para darme un hueco, tiene que llamar a los que lo llevan y después ellos me llamarán a mí para decirme cuando ¡Tela! Pues nada, dejé mis teléfonos y me marché.
Al salir de allí no sé que leches me pasó que tropecé con la escalera de la calle y caí al suelo de bruces... casi me mato, aunque siempre hay una señora amable cerca que te ayuda a levantarte y se preocupa de cómo estás... pobrecilla, que maja era. Yo me hice la fuerte, me levanté quejándome de lo torpe que soy y me fui dirección al metro con un dolor de rodillas del copón. Encima medio corriendo porque había quedado en ir a comer a casa de mis padres y eran las dos y pico de la tarde y no sabían aún nada de mí, cuando debía estar allí sobre la una y poco.
Salgo del metro y hacía un calor insoportable. Sudando como una loca, nerviosa porque iba a tener que comer a toda leche para poder ir a ver a mi hermana después... y las rodillas me escocían de lo lindo, aunque luego vi que no me había hecho nada porque los vaqueros tienen la tela muy gorda y algo pararon.
Y nada... comí deprisa pero me puse morá, bajé a ver a mi hermana, cuñao y sobrinos, disfruté muchísimo de las fotos que me enseñó mi sobrinilla y de lo guapa que está la joía... y me vine para casa bastante tarde, aunque lo suficientemente pronto como para hacerme un regalo por los buenos resultados. Me compré un bolso nuevo y una cartera.
Y eso es todo... un día con buenas noticias, caída en medio de la calle, comida precipitada y un par de regalos que me apetecía hacerme a mi misma.
Un besito a todos :)

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Mmmmmmmuas!
Kelo foto der borso y la cartera... ¿Yo quepo en er borso?
Duende — Miércoles, 28 septiembre 2005 a 23:44