No, no quiero
Siempre odié la rutina... no esa en la que te sientes bien porque la creaste para ti, para hacer lo que tú deseas en determinados momentos. Me refiero a esa rutina que todo lo daña, esa que va comiéndose el amor, la amistad, el recuerdo, la sonrisa y las ganas.Y es que la rutina devora todo lo que encuentra a su paso, es tan insaciable que cuando ha acabado con tu entorno, vuelve a empezar por si se dejó algo por el camino... no tiene límite, siempre tiene sed, siempre tiene hambre.
Ella y la soledad son casi gemelas. Actúan de la misma forma, se esconden en los mismos lugares y esperan en silencio para acomodarse en tu sofá... en el alfeizar de tu ventana, en tu cama, en la callada noche y hasta en el espacio vacío de tu mesa.
Yo no quiero la soledad, quiero mi soledad buscada, la que me alimenta en noches como esta, a horas como esta... acompañada de la oscuridad que ahora mismo me acurruca. No quiero tampoco a la rutina... quiero la que yo elegí para mí, para mis momentos de ocio, de descanso de monitores o de trabajo frente a ellos... no quiero que ella decida, quiero ser yo quien lo haga.
No quiero mi mesa desolada, ni mi sofá ocupado por algo que busco a ratos, ratos míos... cuando yo quiero tenerlos. No quiero sentir mi cama fría, no quiero ver la sombra de una soledad que no pedí allí, tampoco quiero que la ocupe la costumbre, quiero que cada noche sea diferente, distinta ante mis ojos y mi piel.
Y me niego a que mi vida sea devorada por algo que nunca quise... y me niego a no sentirme libre cuando las horas permanezcan muertas en mi reloj. No quiero sentirme ahogada por días idénticos en mis retinas, por noches y amaneceres calcados... quiero seguir sintiéndome como ahora, acariciada por él, mimada, arropada por sonrisas que siempre son distintas, nuevas.
Y seguiré luchando por lo que creo justo... por no permitir que ninguna de ellas se instale ante mí, que aparezca cuando menos me lo espere y me arrebate lo que tengo. No voy a permitirles que intenten apoderarse de mis sueños, de mis ojos o de todo lo que llevo construido con tanto esfuerzo.
Nunca permitiré...
... que me roben la sonrisa.

Cualquier comentario ofensivo o con contenido publicitario será borrado de inmediato.













































Besitos, no lo permitas nunca.
m03m1 — Martes, 20 septiembre 2005 a 09:55