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Mi conjunto



No me gusta que nadie me considere una santa, una de esas que nunca ha roto un plato... y no me gusta que por creer que puedo ser así siempre, cuando sale mi vena de mala baba sorprenda hasta el punto que, o dejen de hablarme de la noche a la mañana o cambien su opinión sobre mí radicalmente.

Tengo mi lado bueno... ese que gusta a algunos, y también tengo mi mala leche... esa que no gusta tanto a otros, pero es que esas dos facetas forman parte de mí, hacen un todo que completa mi personalidad. No puedo ser una parte y otra no, soy el conjunto.

Es por eso que a veces la gente se sorprende conmigo o dicen que les decepciono... una vez me reí mucho con una observación sobre mí. Me dijeron algo parecido a... “No entiendo como puedes decir ciertas cosas... no esperaba ese comportamiento por tu parte después de leer tus escritos” O esta otra “Pensé que los poetas no sabían bromear”

¿No es absurdo?

Son apreciaciones sin sentido, al menos a mi modo de ver. Que yo escriba sobre el amor, que juegue con las metáforas para dejar textos de los míos, no me hace carecer de personalidad, ni me hace ser alguien angelical o tan buena que aunque me abofeteen hasta dejarme la cara colorada, me calle como una mártir. Una es como es en momentos determinados con personas determinadas... pero tonta, no.

Ilustración de Luis Royo

También es cierto que de aquí a un tiempo... he aprendido a callar más, a no saltar a la primera de cambio y a aguantarme las ganas de decir muchas cosas. He aprendido que no merece la pena que tu estado de ánimo cambie con depende qué (buen consejo de Monocamy) y he aprendido que no todo es lo que parece, que las personas no siempre son lo que aparentan y que en momentos determinados pueden sorprenderte al igual que puedes hacerlo tú.

He perdido mucha gente por el camino por ese motivo... por esos arrebatos que a veces soy incapaz de parar, pero no me siento mal por ello... algunos fueron motivados por situaciones absurdas en las que debería haberme controlado y no fue así... otros fueron más que justificados y volvería a hacerlo si fuese necesario. El caso es que si alguien eligió no continuar a mi lado, sería porque no les gusté lo suficiente o porque en realidad jamás fueron amigos míos.

No sé... a mí me gusta la gente con carácter, esa que si le tocas la fibra no se queda callada sin más. Me gusta ver como luchan por sus ideas, que las defienden y que demuestran que tienen las cosas claras. No soporto a esos que callan y callan solo por no discutir, esos que aunque vean a alguien dañar a la persona que quieren delante de sus narices, siguen callando hasta que finaliza la disputa por aburrimiento.


Eso si... las cosas claras, de cara...
no me gustan los cobardes.



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