Había...
Había papeles pintados en una casa que no dejaba de cambiar. Olor a tostadas de mañana, a bocadillos de nocilla por las tardes y el ruido incesante de aquellas novelas que no llegaste a entender jamás. Había un cuarto compartido y nunca propio. Estanterías repletas de recuerdos que ibas atesorando, fotografías que ahora ni tan siquiera recuerdas, palabras escritas en un papel amarillento y rasgado, libros que no llegaste a leer, música de vinilo, carpetas de colegio.
Había un armario en el que ya no cabía nada, en el que año tras año iban desapareciendo los colores y las formas... un lugar de paso para recuerdos también impregnados en aromas y tejidos... olor a mantas, a uniforme, a otros tiempos.
Había una bicicleta azul recién comprada, miedo a patinar, curiosidad inmensa por crecer... unas inquietantes ganas de crecer.
Había noches de televisión en blanco y negro, recuerdos de familia enterrados en aquel sofá, momentos dulces entre cenas y comidas de mesas anchas, mesas llenas de todos, compartidas con todos.
Había juegos en casas de otros, juegos de calle, besos de portal y confidencias entre amigas, recortes de revistas, sonrisas de complicidad.
Había inocencia, niñez...
Había...

Cualquier comentario ofensivo o con contenido publicitario será borrado de inmediato.













































Su — Sábado, 13 agosto 2005 a 12:36