Cosas de madres
Quería contaros que ayer estuve comiendo en casa de mis padres y por suerte el café estaba en un punto aceptable. No, no hablo de bueno o malo, me refiero a su temperatura... ya sabéis que a ella le gusta achicharrar lenguas, como la suya ya ni siente ni padece... cree que el resto es igual. Conste que a mi madre la quiero mucho... pero tiene ese defecto... su café siempre quema.
El caso es que me dejó perpleja con el postre... ya he comentado más de una vez su otra manía... esa de intentar engordar a los demás como a cerditos de granja, pero creo que eso es un estándar en las madres ¿no? Y en las abuelas... sobre todo en las abuelas y si son gente así de pueblo, más... que no se me ofendan los de pueblo, pero es que es verdad... yo de pequeña pensaba que me veían cara de hambrienta, pero no... es una manía y se extiende a lo largo y ancho del territorio Español... o eso creo.
A lo que iba... comí poco, yo siempre como poco. Y no faltó la pregunta típica...
.- ¿Hija, no quieres más? ¿Otro filete?
.- Pues no mamá, no quiero más. (Mi padre me miró raro, para variar)
Cuando pusimos la mesa aluciné un poco con el postre que estábamos llevando, pero no me paré a pensar que aquello parecía una frutería ambulante... Y es que era así... un plato con albaricoques, otro con picotas, un melón y una sandía... y porque dije que no quería flan... que ella ya estaba sacándolo de la nevera. Es increíble que después de una raja enorme de Sandía me preguntara si no quería algo más... mi barriga se peleaba por salir de mis vaqueros y sinceramente no estaba por la labor de meterle ningún tipo de fruta más a mi estómago.
¿Por qué esa manía de que comas y comas hasta reventar? No lo entiendo... nunca comí mucho, no he sido de esas que comen dos platos y varias piezas de fruta, no sé porque ahora se empeña en alimentarme tanto. Y no... no es porque se me vea más o menos delgada, es porque son unas maniáticas, todas son unas maniáticas del comer. Luego si engordas te llaman ceporrita pero te siguen insistiendo en que comas y comas... y si ya adelgazas algo más de lo normal, son capaces de obligarte a que te lleves a casa dos bolsas llenas de taper de esos repletos de comida. Ayer me dice...
.- Si no pesara tanto la Sandía, te daba la mitad para que te la lleves a casa...
.- Mamá... debajo de mi casa hay una frutería... no es por ná.
Yo sé que es porque es madre y le encanta darme cosas, es feliz así, pero joe... que no hace falta venirme a casa con dos maletas llenas de fruta, comida y embutidos varios. Más que nada porque ir en el metro con ese botín resultaría algo... incómodo.
En general la cosa estuvo bien., dentro de lo normal y con sus ya conocidas pautas... tele, quejas de mi padre sobre política en general, risas con mi madre durante la comida, y paseo hasta casa de mi hermana a tomar café y demás... café con hielo y un poquito de orujo. Charlas varias con cuñado, hermana y sobrinos... charla a solas con mi hermana de cosas que no pienso contar (so cotillas) y vuelta para casa... metro a tope, olor a verano en los sobaquillos de alguno y por fin en casa, fresquita y descansá.
Así ha sido y así se lo hemos contado... bezos :P

Cualquier comentario ofensivo o con contenido publicitario será borrado de inmediato.













































Ahora la muy petarda se empeña en que comamos un primer plato, un segundo plato y postre.
Y una mierda!! ya no es por conservar la linea (además en vez de conservarla preferiría reducirla un poco) sino por pura supervivencia ¡¡tengo miedo reventar si como todo lo que pretende!!.
Ehhh!! ¿en serio que no nos vas a contar nada de esas interesantísimsa conversaciones con tu hermana? mala!!
Un beso Jana, y pasa un buen finde ¿vale?
Su — Viernes, 03 junio 2005 a 11:37