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Cotilleos vecinales


¿Os habeis preguntado alguna vez que opinarán vuestros vecinos de vosotros? Yo si, y teniendo en cuenta que no soy muy sociable... a saber que dirán de mí.

Queda poca gente de aquella que llevaba aquí desde siempre, esos que se conocían todos y que se sabían la vida del otro de "pe a pa"... cosa que yo, no soporto.

Hay dos vecinas a las que les gusta hablar por las ventanas... abre una y se la oye gritar ¡Maríaaaa! ¿Estás? y se tiran hablando un buen rato de sus cosas. Si no tienes la televisión demasiado alta, terminan siendo "tus cosas" porque te enteras de la vida y milagros de cada una.

¿Vas a ir a misa hoy? ¿Qué has puesto para comer? ¡Uy! lo rico que me ha salido en pollo al chilindrón que me comentaste... ¿Cómo está tu familia? y así... hasta que se cansan y se callan. Lo que no entiendo es porque hablan por la ventana... viven una enfrente de la otra, ¿No sería más fácil pasarse a una casa y charlar ahí? El caso es que les da lo mismo si el resto del vecindario se entera de su vida... ellas tan felices contando como se hacen las judías pintas o si al marido le duele la barriga o le ha salido un grano en la nariz.

Más de una vez, cuando me mudé aquí, pillé a alguna de estas vecinas asomada sigilósamente a la ventana intentando averiguar que hacía yo. Cuando puse las cortinas tupiditas... se les acabó el chollo. La cosa era saber que hacía, con quien estaba, de que hablaba, el color de mis paredes, la decoración y si me dejaba... hasta el modelo de tanga.

No sé de donde les viene esa manía de querer saberlo todo de los demás. A mí no me gusta que me controlen, no digo que no sea bueno tener alguna relación vecinal... por aquello de que te hace falta algo y acudes... pero de ahí a que sepan de ti absolutamente todo y que tengas que contestarles a todo lo que te pregunten... como que no.

Un día salía yo de casa con la maleta, me iba de viaje un fin de semana y coincidía que era la hora en la que el hijo de mi vecina de arriba, se marchaba a currar. Me pilló de marrón cerrando la puerta y claro... ¿Te vas de viaje? ¿A dónde? El muy cotilla... me dieron ganas de contestarle ¿A ti que leches te importa? Le respondí a las dos y me marché. No preguntó más porque creo que mi cara no le hizo demasiada gracia.

Yo es que soy incapaz de interrogar a nadie, como mucho puedo preguntar como están o que tal todo, pero de ahí no paso. Tampoco me gusta pararme en la escalera a charlar con nadie, ni que se entere todo dios de lo que hablas. Es que esta gente... se para a cotillear hasta cuando te llega algo a casa. Ven al cartero en tu puerta y tu firmando y ahí se paran a mirar... no lo entiendo.

¿Son ellos los raros o lo soy yo?

Un bezo :P


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