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Hasta siempre amigo



Nunca me había costado tanto escribir lo que siento, nunca me había sentido tan rota por dentro, nunca había sentido un vacío así. Dejas lágrimas eternas, desconsuelo, soledad y mil preguntas aún sin respuesta… nos dejas con ese último abrazo que no podremos darte jamás, con la pena más honda, con sabor a derrota, con tu recuerdo eterno, con añoranza de ti.

 

 

 Hemos perdido a un amigo, a un compañero, a un hermano…

 

 No te olvidaremos Duende… no vamos a olvidarte nunca.

 Duende

Hasta siempre… Asulito mío

 

Te queremos.

 

Elegía

 

Yo quiero ser llorando el hortelano
de la tierra que ocupas y estercolas,
compañero del alma, tan temprano.

Alimentando lluvias, caracolas
y órganos mi dolor sin instrumento
a las desalentadas amapolas

daré tu corazón por alimento.
Tanto dolor se agrupa en mi costado,
que por doler me duele hasta el aliento.

Un manotazo duro, un golpe helado,
un hachazo invisible y homicida,
un empujón brutal te ha derribado.

No hay extensión más grande que mi herida,
lloro mi desventura y sus conjuntos
y siento más tu muerte que mi vida.

Ando sobre rastrojos de difuntos,
y sin calor de nadie y sin consuelo
voy de mi corazón a mis asuntos.

Temprano levantó la muerte el vuelo,
temprano madrugó la madrugada,
temprano estás rodando por el suelo.

No perdono a la muerte enamorada,
no perdono a la vida desatenta,
no perdono a la tierra ni a la nada.

En mis manos levanto una tormenta
de piedras, rayos y hachas estridentes
sedienta de catástrofes y hambrienta.

Quiero escarbar la tierra con los dientes,
quiero apartar la tierra parte a parte
a dentelladas secas y calientes.

Quiero minar la tierra hasta encontrarte
y besarte la noble calavera
y desamordazarte y regresarte.

Volverás a mi huerto y a mi higuera;
por los altos andamios de las flores
pajareará tu alma colmenera

de angelicales ceras y labores.
Volverás al arrullo de las rejas
de los enamorados labradores.

Alegrarás la sombra de mis cejas,
y en tu sangre se irán a cada lado
disputando tu novia y las abejas.

Tu corazón, ya terciopelo ajado,
llama a un campo de almendras espumosas
mi avariciosa voz de enamorado.

A las aladas almas de las rosas
del almendro de nata le requiero,
que tenemos que hablar de muchas cosas,
compañero del alma, compañero.

 

Miguel Hernández.

 




Nuestro sueño se ha hecho realidad


Te quiero
 
 
 
 
Al fin vivo en Barna...
 
Te quiero... mi vida



Queda 1 día


 

 

Mudanza

 

 




Irrealidad mágica







Ceartocht




Hasta siempre




Nunca me gustaron las despedidas, no tenía intención de abandonar este lugar tan especial y no pensé que mi ausencia llegara a ser tan larga y mucho menos definitiva.

Como ya dije, la aparición de Spirit me asombró tanto que decidí dejar algo sin más. Hoy al leer su blog, creo que mi silencio fue equivocado, un “hasta luego” habría sido suficiente.

Tal vez mi ausencia apenas se haya notado en todo este tiempo, tal vez estos últimos post no los lea prácticamente nadie ya, no importa, me basta con saber que alguna que otra personita de este medio, se acuerde de esta aprendiz de nada.


No podría nombrar a todos los que un día, formaron parte de mi vida aquí, me faltaría espacio, no habría tiempo suficiente para dedicarles uno a uno alguna palabra mía, sería injusto dejarme alguien en la trastienda. Por todo eso, por millones de cosas más, quiero daros las gracias a cada uno de vosotros…

A los que pasaron por aquí una sola vez y no volvieron.
A los que dejaron algo cada día.
A los que me siguieron durante mi camino desde la primera vez.
A los que no dejaron nada y se aburrieron soberanamente con mis escritos.
A los que decidieron olvidar que existí.
A los que aún me añoran.
A los que jamás volví a ver.
A los que siguen.
A los que decidieron no seguir.
A los que se emocionaron con mis palabras.
A los que sonrieron con mis sonrisas.

Y ahora si…

A todos…


¡Hasta siempre!




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